Papá, si no vamos al Mundial, mejor ¡ni vengás!


Por: Juan Pablo López 

Una resaca del día anterior, el chamanístico cambio del clima Bogotano, o peligrosas y extensas pláticas con el comité ejecutivo del fútbol colombiano, hicieron que Pékerman llegara con voz maltrecha a su presentación oficial como DT del seleccionado patrio; sin embargo, su lexia fue sanando a medida que contestó sigilosamente cada pregunta redundante realizada por el periodismo deportivo arcaico, acaudillando así toda la conferencia de prensa realizada en el Hotel Cosmos 100.

Emocionado y con una sonrisa digna de red carpet ‟hollywoodesca“, recibió una camisa simbólica que llevaba su apellido a manos del magnánimo Luis Bedoya, que entre otras cosas, no desaprovechó la oportunidad para jactarse en el buen obrar de los directivos y sus decisiones siempre sabias que sólo tienen un propósito: engrosar las arcas de júbilo del pueblo colombiano; y cabe aclarar que nunca, pero nunca jamás, se podrá decir que para su propio beneficio. Eso no.

Algunas personas –ojo, yo no- se preocupan, y más que todo condenan a Pékerman por dos situaciones pretéritas: haber sentado a Lionel Messi en cuartos contra Alemania en el Mundial del 2006 y haber sido jugador del Deportivo Independiente Medellín en los años 70′s. Pues la verdad, son argumentos demagógicos, pero que sin duda alguna están llenos del resentimiento cafetero característico. Por ahora, todos pueden seguir aplaudiendo la aparente lucidez de José Néstor, su afinidad revelada con el Bolillo y que se respetará un ″proceso”. ¿hasta cuándo? Eso sólo lo sabe el todo poderoso: Álvaro González Alzate. Y quién más creyeron que podía ser… ¿Jesucristo?

Por otro lado, el periodismo se limitó a indagar una y otra vez sobre temas que ya José había evadido elegantemente. La sede de la selección, las individualidades del equipo y sus motivaciones a la hora de aceptar el cargo. Eximiendo dos o tres preguntas realizadas, Pékerman fue el responsable de haber sobrellevado idóneamente las interpelaciones “libretiadas” y calcadas de cada conferencia de prensa ejecutada en el mundo. Elocuente, con un tono carismático, lenguaje y dicción aceptable -teniendo en cuenta que es argentino- y deteniendo conceptos sensatos para tomar cualquier decisión que requiera la selección, dejaron vislumbrar un Pékerman perspicaz que de seguro y por lo menos no ‟echará reversa de pa’ tras‟.

Ahora sólo queda esperar los amistosos turbulentos en Miami que dejarán laburar y armar una selección digna que pueda revertir la frustración de tantos colombianos. Menuda tarea la que tiene el técnico argentino con la tricolor, sin mencionar que no sabemos cómo va lograr amaestrar a “bocón” Gutiérrez  y  la combustión etílica de Chicoral –Dayro Moreno-. La única certeza que tenemos por el momento, fue el mensaje que dejó su hija colombo-argentina antes de migrar a tierras colombianas. Le subrayó a su progenitor lo siguiente: “Papá, sí o sí tenemos que ir al Mundial”, pero claramente dejó entrever un eufemismo, un mensaje entre líneas que en realidad quería decir: ‟Papá, si no vamos al Mundial, ¡ni vengás!‟.

Twitter: @Soy_ElQueSoy

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