El fin de la especulación

Hedonismo en párrafos regresa tras unos largos meses de ausencia, pero volvimos recargados de 9 páginas (un bodrio académico) explicándole a algunos desorientados que el mundo, tal y como lo conocemos no se va acabar este 21 de diciembre. A continuación, entreténgase con un “collab” de un duo que incluso ha “mojado” la prensa de grandes revistas literarias del mundo (?)

Por: Juan Pablo López y Daniela Rojas

Que el mundo, al menos tal y como lo conocemos, se acaba este próximo 21 de diciembre del 2012. Esa es, a grandes rasgos, la creencia que albergan muchas personas, influenciadas por supuestas profecías de los mayas que auguran un sin fin de pestes y desastres que habrían de azotar a la humanidad y de conducirla a su exterminio.

Sebastián Cifuentes, un joven de 20 años estudiante de Administración de Empresas, es un acérrimo creyente de este supuesto cataclismo que habría de ocurrir y lleva todo el año preparándose para hacer frente a cualquier posible situación catastrófica que aquel fatídico día le presente. “Un día antes me voy a llevar a toda mi familia y a la de mi novia para mi finca en Llanogrande, allá tengo almacenado más o menos un millón de pesos en enlatados, productos de aseo y también un arma y algunos cuchillos para protección”. Además de estas medidas Sebastián realizó un curso de tiro donde aprendió a utilizar fusiles y pistolas, otro de defensa personal y uno más de supervivencia para, por ejemplo, aprender a hacer fuego con palos o a fabricar herramientas y armas desde cero.

Carolina Cuartas por su parte decidió a mediados de este año posponer sus estudios de Mercadeo en la Universidad Eafit para irse a vivir seis meses en París “el argumento que le di a mis padres para viajar fue que quería ir a estudiar francés, fue perfecto porque tengo una prima que estudia diseño de Modas aquí y ellos estuvieron de acuerdo, la razón real es que no me quería morir sin conocer París” cuenta.

Sebastián y Carolina, pese a lo anterior, no son personas que presenten alguna enfermedad mental, haya sufrido algún trauma en su infancia o vivan en un ambiente de condiciones extremas, por el contrario son jóvenes pertenecientes a la clase alta de la ciudad de Medellín, que llevan una vida que en términos generales se podría calificar como normal. Entonces, ¿cuál sería la explicación lógica o justificación de ese comportamiento y el de las millones de personas más que comparten su creencia en todo el mundo?

Las razones podrían ser diversas pero si algo es seguro es que la explotación mediática y comercial del tema, que ha sido inmensa sobretodo en el presente año, ha tenido mucho que ver en esta creciente paranoia colectiva.

El canal National Geographic, por ejemplo, lanzó a principio del año la serie televisiva “Preppers” la cual narra la vida de algunas familias estadounidenses que preparan sus vidas ante un posible desastre de proporciones épicas, construyendo bunkers y almacenando todo tipo de armas, comida, agua y demás elementos necesarios para sobrevivir. También el canal RCN lanzó un programa llamado “Crónicas del fin del mundo”, que más bien era una pseudo-investigación sensacionalista que partía de simples rumores, con un solo propósito: infundar el miedo.

La publicidad también ha sacado un muy buen provecho del auge del fin del mundo, pues “es la herramienta de mercadeo por excelencia”, afirma Juan Sebastián Esguerra, publicista FreeLancer que por idiosincrasia rechaza de antemano cualquier teoría sobre el fin del mundo. Él, a pesar de estar consiente del consumismo que ha potenciado este campo, considera que en Colombia hay buenas regulaciones comerciales que de alguna forma protegen al comprador. En este país, no se puede andar ofreciendo en televisión, radio o cualquier medio de comunicación, productos que no cumplan con lo estipulado, es decir, cualquier hipérbole medianamente irregular, puede ser sancionada gravemente con un monto económico.

Por esta razón en Colombia las grandes empresas no han podido utilizar la premisa del fin del mundo como un hecho factible para comercializar sus productos, referentes o no, al supuesto apocalipsis que tendría lugar este 21 de diciembre.

Por otro lado, Esguerra no deja de resaltar que en países en donde las regulaciones son más flexibles y permiten ciertos engaños por parte de las empresas, aprovechan este tipo de acontecimientos como un arma de mercadeo letal, aprovechándose de la ignorancia general del pueblo para catalizar sus productos. No obstante, en Colombia algunas marcas han sabido aprovechar este acontecimiento sin infringir las leyes estipuladas.
Axe por ejemplo, creó su último desodorante con el título “Axe Fin del mundo” en donde simplemente lanzan un interrogante sobre si sucederá o no el día final este año.

Desde el punto de vista de la sicología son varios los factores que pueden incidir en la inclinación de las personas hacia estas creencias de tipo escatológico. Juan Diego Tobón, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad CES afirma que “el discurso social del fin del mundo toma forma a partir de la personalidad de cada persona, así encontramos personas muy influenciables por el pensamiento colectivo y la desinformación difundida en los medios, y en los casos más extremos personas con personalidades paranoides que pueden llegar a acudir a recursos excesivos, y aunque se pueda encontrar mayor relación entre estas creencias con la falta de educación y con cierto pensamiento supersticioso ligado a ello, se encuentra gente de todos los niveles sociales con esta creencia”.

En el caso de Sebastián, Carolina y de los llamados “Preppers”, Tobón comenta que “su comportamiento puede ser más una respuesta adaptativa por tanta información y desinformación sobre el tema sumado a sus creencias previas, pero habría que mirar las características de personalidad de cada individuo pues no necesariamente tienen que presentar personalidades paranoides”.

Para el decano de la Facultad de Psicología del CES, estas creencias son un intento de disminuir la incertidumbre, de buscar certezas, un comportamiento que es propio de todos los seres humanos. “Le pongo un ejemplo: en una relación de pareja alguien de los dos le pregunta al otro ‘¿tú me quieres?’ y el otro puede responderle ‘ya tú lo sabes’, ello puede generar dificultades porque genera incertidumbre en la otra persona, pues todos necesitamos respuestas, así tengamos toda la información necesaria a la mano”, comenta.

Y esa búsqueda incansable de la humanidad por tener todas las respuestas se ve reflejada en la cosmovisión de todas las culturas del mundo, las cuales plantean un origen de todo y así mismo un final, como lo explica el antropólogo de la Universidad Nacional, John Ocampo: “los mayas conciben un fin del mundo también, pero lo de las profecías mayas no lo es, para ellos es el fin de un ciclo muy importante, y va a empezar otro de mucha más importancia que es la superación de la conciencia colectiva, así lo explican ellos, entonces en cierto sentido se puede interpretar que el auge del fin del mundo es más que todo una especie de influencia de otras culturas, y las personas han optado por interpretar a su modo las profecías mayas, porque les ha aportado una solución más inmediatista o un fin del mundo más rápido”.

Pero entonces ¿qué quisieron decir los mayas en realidad? La respuesta a esta gran incógnita que tiene en velo a más de uno la tiene el historiador maya Victor Rozero. “Ok, lo que los Mayas manifestaron fue que este 21 de diciembre será la ocasión que marcará el final de la fecha de un ciclo de 25,625 años y el quinto ciclo final del calendario Mesoamericano. Este fresco comienzo estará acompañado de una alta energía, amor absoluto, y la celebración de un nuevo amanecer. Así como los alineamientos astronómicos y la formula numerológica se juntan El 21 de diciembre de 2012. Este será el momento de la alineación galáctica, la tierra se alineará con el centro de la vía láctea creando un momento de trasformación, renovación y cambio”.

Esta alineación es refutada por el astrónomo del Planetario de Medellín, Danilo González, quien afirma que “alineamientos ocurren todo el tiempo. Se dice que esta alineación es particular y puede acarrear algún tipo de acontecimiento astronómico porque va a ocurrir muy cerca del centro de la galaxia, lo cual no es cierto, es mas bien populismo, unas personas que de forma irresponsable, no sé con que fin, han querido demostrar que va a ocurrir algo”.

En lo que sí coinciden es en afirmar que las profecías de los mayas han sido malinterpretadas y que ese día simplemente será el comienzo de un nuevo ciclo para ellos “esa creencia tiene que ver más con un problema social, desde hace mucho tiempo se viene diciendo que el mundo se va a acabar en cierta época. Esta del 2012 tiene muchísima mas fuerza porque se ha tratado de demostrar que viene de una cultura muy antigua que son los mayas que eran muy precisos en astronomía, el problema no es lo hayan dicho o no los mayas, sino la interpretación que la sociedad hizo de lo que ellos decían, los mayas normalmente tenían un sistema numérico que era cíclico, es decir un número final que era el 20 era el mismo 0, es como en los relojes que el 12 sigue siendo la misma hora 0, entonces no sigue el 13 sino el 1, es un sistema cíclico, entonces para los mayas todo volvía a empezar, la idea de ellos era que una vez terminaba su calendario, este volvía a iniciar en esa época, en el 2012, entonces la interpretación es que el mundo se acaba, resurge otro nuevo y empiezan a ocurrir todo tipo de cosas, eso es mas bien alimentado, por las creencias populares y la irresponsabilidad de algunas personas. Muchas veces se ha dicho que el mundo se va a acabar y esto acarrea grandes problemas, la gente se suicida, entregan sus pertenencias y hacen otras actividades que no corresponden al buen convivir” comenta el astrónomo que ilustra de la manera más clara lo que en realidad pensaban los mayas y como concebían el mundo.

“Para los mayas el nuevo ciclo era una época de renovación, es decir, ellos fueron muy buenos astronómicamente porque pensaban que igual, cuando su ciclo terminara, todo iba a volverse a repetir, entonces un emperador por ejemplo decía ‘bueno, ocurrió una cosa en tal época por favor me lo registran porque si bien yo no voy a estar, mi descendencia va a estar en otro momento donde se repita el ciclo y ellos deben saber para así hacer algo’, entonces crearon toda una metodología para ir registrando las fechas, y lo que ocurre este 21 de diciembre es que el calendario maya acaba y vuelve a empezar su conteo, como cuando se acaba el año y vuelve a empezar el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, es simplemente una excusa para decir ‘listo, empecemos a cambiar a ir al gimnasio, empecemos a hacer lo que nunca hicimos porque es un momento que puedo tomar como excusa para cambiar. En las profecías mayas solo hay al final algo que pueda decir que pudiera pasar algo, es como para nosotros el apocalipsis, y justo cuando decía ‘va a llegar tal dios’, puntos suspensivos, estaba rota la tabla, entonces no se puede hablar de ninguna predicción del fin del mundo.

El antropólogo John Ocampo, también coincide en que “sí sucederá un cambio, lo que se ha especulado es que va a ser un cambio de la conciencia colectiva, ¿por qué? Por que el hombre ha agotado los recursos naturales, ha utilizado a la naturaleza como una despensa inagotable, pero se ha equivocado en eso porque los recursos se acaban. Los mayas predijeron que en el momento en que se acaben los recursos naturales el hombre tendrá que empezar a pensar diferente, tendrá que pensar que no es un rey en la tierra, que no puede hacer lo que quiera, y eso es lo que ellos llaman una conciencia colectiva, ese es el cambio, si ese cambio se produce es porque efectivamente muchos cambios climáticos van a ocurrir, como está pasando en este momento: el deshielo de los polos, muchos bosques que se están perdiendo, el aumento del CO2, etcétera.”

La ecóloga Carolina Sanín, coincide en esto último con Ocampo y deja entrever un escepticismo bien arraigado. “Para mí el fin del mundo es el calentamiento global, ¿cuándo será? No lo sé, solo sé que estamos contribuyendo para que suceda lo antes posible”. Y no es sólo cuestión de ellos, pues los ambientalistas y grupos de tendencias “verdes” son los principales promotores de la llegada del fin del mundo, pero no precisamente por un hecho sobrenatural, sino por el daño irreparable que el ser humano le ha venido realizando a la misma naturaleza, sobretodo en los últimos años.

Pero, ¿qué pasa entonces con los grandes desastres naturales que ha vivido el mundo en los últimos años? Para muchos, y por muchos entiéndase personas del común, académicos y hasta religiosos, esas catástrofes son indicios claros de un final que cada vez está más cerca.

Y es que, como se mencionó anteriormente, el final no esta ilustrado única y exclusivamente en el calendario maya y mucho menos es un tema que apenas preocupe recientemente a la humanidad pues, como comenta John Osorio “si nos ponemos a pensar, en la historia, cuando se estaba llegando al año 1000 después de Cristo, la gente pensó que se iba acabar el mundo, pero nada pasó; en el año 666 creyeron que iba a salir el diablo, tampoco ocurrió; un ejemplo más actual es la llegada del año 2000, en ese entonces la gente pensó que ese sería el final del mundo, como sabemos nada ocurrió. Lo mismo pasa con los mayas”.

Esta diversidad de perspectivas o interpretaciones de diferentes culturas es la razón principal por la que tanta gente cree que el fin del mundo es un hecho inminente en el 2012. Es por eso que las múltiples interpretaciones dan pie incluso para cierta parte de la academia en donde se presentan opiniones encontradas.

Es el caso de Juan Darío Escobar, bioenergético paisa que cree en la interpretación maya del cambio. Dice que la tierra está sufriendo cambios científicos considerables, que están alterando la tierra tal y como la conocemos. “Estamos entrado en la era de la cuarta dimensión, es decir, de la mente”, otra coartada de Escobar que tiene como única salida y recomendación “hacer el amor”, y no precisamente hizo un llamado a tener sexo, sino ha mantenerse unidos con los allegados generando así grandes vínculos de fraternidad.

Lo anterior es un amor que incluso hasta los teólogos obvian. Byron Osorio, teólogo y profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana, sin perder su fe católica en ningún momento, tiene un concepto claro y global de lo que en realidad es el fin del mundo para él. Por sus estudios con las escrituras, cita al apocalipsis y explica claramente qué le pasa a la gente con este texto que ha convertido casi en un tema tabú desde que se escribió. Dice que el último libro del nuevo testamento escrito por Juan es simbólico y que hay que tener ciertos conocimientos para poderlo entender. Se debe ubicar la lectura en el contexto específico de la época para no sacar conclusiones desacertadas al respecto que tienen cimientos en un ultra fundamentalismo general, porque precisamente eso es lo que ha pasado cada vez que llega un nuevo milenio por ejemplo. Suicidios colectivos en la entrada de los años 1000 o 2000 son evidencia de lo peligroso que puede llegar a ser una mala interpretación de las escrituras.

También se cuestiona el papel de la religión en la llegada del fin de los tiempos, por el hecho no solo de aprovechar los rumores sobre el fin, sino también de crearlos para ganar muchos más adeptos que se traducen en más dinero, ya que para nadie es un secreto que la religión es un gran negocio. Pero no nos referimos a una en particular, varios movimientos (no generalizamos), ya sean pequeños o grandes, tienen estas tendencias de inculcar el miedo, de manera que vean en la religión la única salvación que tendrán. Tarea fácil cuando ya que en nuestra cultura los extremismos y fanatismos son el pan de cada día.
No obstante, movimientos como los Hare Krishna, reconocen a los mayas como unos videntes del futuro, y asumen todas las hipótesis del fin del mundo como devastaciones parciales, mas no totales. Generalizan casi cualquier mal de la sociedad que los entienden como significados de un final cercano.

“El origen contempla un final” acota elocuentemente Byron Osorio; concepto que también explica El astrónomo del Planetario de Medellín, Carlos Molina, desde una perspectiva “estelar”. “La única amenaza latente grande que tenemos realmente es el choque de un cometa o meteorito sobre la tierra, pero este suceso no se daría próximamente, ni mucho menos este 21 de diciembre. El final de la tierra está asegurado, claro, pero en unos 4.600 millones de años, tiempo restante que le queda a el sol de nuestro sistema solar, y no habría como intervenir en este proceso para evitar la extinción”. Su colega Danilo González apunta que “desde la ciencia no se puede asegurar si se puede acabar el mundo en una época determinada, es decir, sabes por supuesto que va a llegar un fin desde el mismo momento en que todo inicio, lo que no sabemos es cuándo un evento pueda poner en riesgo o acabar con la vida de la humanidad y del planeta como tal. La única teoría que dice que el universo puede llegar a un fin térmico, es decir, que ya no va a haber ninguna especie de movimiento, es la teoría que habla de la expansión del universo la cual dice que el universo se va a terminar expandiendo, que lo está haciendo en este momento y de forma acelerada; el punto es que la punta de tu nariz va a terminar tan lejos de ti que nunca la vas a poder ver, todos los átomos de tu cuerpo van a terminar extremadamente separados unos de otros. Es una teoría bastante compleja que dice ‘bueno, no hay oportunidad de hacer nada ante eso si es el propio espacio el que nos está separando’, sin embargo otras teorías surgen y dicen ‘no, tal vez si existiera este parámetro, el universo podría permanecer normal o volvería a surgir’ es decir, son teorías y en la ciencia se lanza una hipótesis y luego trata de corroborarse o refutarse. Entonces todo puede llegar a un fin y seguramente lo haga, lo que no podemos precisar es cuando.

De manera pues que desde todas las perspectivas, visiones, o interpretaciones sobre el fin, pocas o casi ninguna asegura que el fin está a la vuelta de la esquina. Ahora, para el común denominador de la gente, los revoltosos en el tema son los mayas. Sus predicciones han hecho que grupos grandes de individuos se estén preparando para la llegada de un “dios”, para el choque de un meteorito contra la tierra o para todas las catástrofes naturales conjuntas este 21 de diciembre.

Se puede afirmar en consecuencia que los mayas no auguraron el fin del mundo, sino el fin de un ciclo astronómico en su calendario, y el producto de las malinterpretaciones es el temor popular debido a las lecturas incorrectas y sensacionalistas, de algunos medio de comunicación, falsos profetas o la ignorancia entendible de la mayoría de la gente, según Rozero.

Es esa entonces la conclusión de este texto, desmitificar todos los rumores arraigados en la cultura americana (principalmente) por el temor al cambio de el pueblo en general. El mundo no se va a acabar este 21 de diciembre del 2012, como tampoco se acabó en el año 1000 o 2000; tampoco caerá un astro que acabe en su totalidad con la raza humana en los próximos meses o años, y ni mucho menos se dará el descenso de los cuatro jinetes del apocalipsis. El 21 de diciembre sólo será el fin de un ciclo para el calendario maya, nada más, así que sin más preámbulos, demos paso, al fin de la especulación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s