Donde ellos terminan, nosotros comenzamos

Recorrido por los tres grandes puertos del Valle de Aburrá

José Rujano coronando el Escobero.

Artículo publicado para el periódico Contexto de la UPB (2013).

 

Por: Juan Pablo López 

 La geografía escarpada que encierra al valle franqueado por el río Medellín hace que el término ‘romper piernas’ cobre una acepción hermosa. El Alto de Las Palmas, la Loma del Escobero y el Alto de Santa Elena son los puertos responsables de haber consagrado actuaciones de ciclistas del talante de Lucho Herrera; pero más importante aún, son las montañas las garantes de forjar las piernas de jóvenes que aspiran a convertirse en escarabajos foráneos en el viejo continente, como de hecho, ahora lo son con éxito Sergio Luís Henao, Carlos Betancur, Nairo Quintana y Rigoberto Urán.

 Estos ascensos que, para ser coherentes, están a la altura de los grandes puertos europeos, son como una especie de edén ciclístico. La topografía y eterna sensación climática primaveral de Medellín hacen que sea el sitio ideal para que los amantes de la bicicleta, tanto profesionales como ciclo turistas, salgan a devorarse los kilómetros cuesta arriba de las tres cumbres bestiales del Valle de Aburrá.

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Doce del medio día. Un calor abrumador catalizaba la sensación térmica del asfalto en el kilometro 9 del ascenso a Las Palmas por la variante de El Tesoro, en la edición 57 de la Vuelta a Colombia (2007). Fue justo a esa altura donde Mauricio Ortega decidió atacar y amenazar la camisa del líder, la camisa que en ese momento portaba “el Santi” Botero (que entre otras cosas, lo estaban atacando en su propia casa, en su lugar de entrenamiento). “Santiago, un mes antes de la Vuelta a Colombia, me dijo que hablara con (Sergio) Fajardo para que quitara la llegada en Las Palmas. Él le tenía mucho agüero a esa subida y el día anterior ni durmió. Tuve miedo de que ese día perdiéramos la Vuelta”, apunta el técnico más ganador en la historia del ciclismo Colombiano: Raúl Meza.

Y como se dice en el lenguaje ciclístico, a Santiago le dio “la pálida” y no tuvo piernas para responder el ataque de Ortega, Buenahora, y otro puñado de ciclistas criollos, en una rampa que punza un brutal 14% de inclinación. Un “pelao” corriendo detrás del campeón mundial a contrarreloj (2002) le refrescaba la espalda con agua y al mismo tiempo le dio lo que pareció ser el ‘dopaje’ para que ese día, el 5 de agosto de 2007,  Botero se regulara y lograra mantener una diferencia de 1 minuto y 4 segundos con su inmediato perseguidor, Mauricio Ortega.  Ese año Santiago Botero ganó su única Vuelta a Colombia y el ‘dopaje’ que ese párvulo le entregó, había sido una chocolatina Jet.

 Alejándonos de la Comuna 14, pasamos al corregimiento de Santa Elena. De Las Mellizas, en el barrio Buenos Aires, parte la llegada en alto más popular y con más tradición del Valle de Aburrá. “Yo recuerdo que gigantes como Oliverio Rincón y Lucho Herrera ganaron allí con los mejores tiempos en la cima que más público reúne. Es una fiesta en la calle cada vez que hay llegada en Santa Elena”, atestigua Juan José Escobar, aficionado ciclo turista. Tiene una distancia de 16,2 kilómetros, con una pendiente máxima de 16% y el mejor panorama de todos los ascensos para divisar Medellín, mientras se sufre “deliciosamente” en la que es la frase de cajón favorita de los periodistas deportivos: “El caballito de acero”. El puro aire natural que deja percibir el aroma a bosque penetra los pulmones, compensa un poco el padecimiento que termina a 2.500 metros sobre el nivel del mar, allí en tierras de silleteros, en tierras que confirman que el ciclismo es un descubrimiento de la geografía.

 “En plenas calles de Envigado empieza la carretera que parece dirigirse al cielo. O al infierno, si lo acometemos en bicicleta, sin más ayuda que nuestras piernas y corazones”, así describen la inhumana ascensión a la Loma del Escobero o al “Mortirolo colombiano”, como lo llaman Gustavo Duncan y Assier Bilbao, creadores del que puede ser el mejor blog de ciclismo técnico de nuestro país: Altimetrías Colombianas. Hay que atravesar dos pisos térmicos para poder coronar el puerto con la mayor pendiente media de cualquier carrera profesional que se haya corrido en Colombia. Es una pared. “Pocas ciudades en el mundo te pueden ofrecer tantas escaladas como las que tiene Medellín. Tiene tres puertos fuera de serie, entre ellos El Escobero; eso sí le aseguro, no lo encuentra en ningún otro lado del planeta… Es que en el Valle de Aburrá perfectamente se puede hacer una etapa tipo Giro d’Italia sin ni siquiera salir del Área Metropolitana, pero no se explotan todas sus virtudes geográficas al máximo”, afirma un Duncan impotente ante la precaria planeación de la Federación Colombiana de Ciclismo.

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¿Por qué entonces del Valle de Aburrá y Antioquia están saliendo los mejores ciclistas de Colombia? Pues hay que empezar mencionando la gran afición de la ciudad por el deporte que más alegrías le ha dado al país, junto con la excesiva cantidad de personas de todas las edades que salen a pedalear los fines de semana por recreación. También se debe señalar la buena labor del departamento de Antioquia por la formación del equipo Orgullo Paisa en 1993 (hoy Aguardiente Antioqueño-Lotería de Medellín), que ha creado escuela en la ciudad, sacando los mejores exponentes de las bielas antioqueñas. Pero el factor fundamental es la tesis que venimos tratando en el texto: “Nosotros los colombianos y más que todo los paisas, decimos que la montaña es nuestra y no es tan así. En Europa también hay mucha montaña. En Francia, por ejemplo, tienen el Alpe d’ Huez, el Mont Ventoux, el Tourmalet, Briançon… Cuentan con puertos igual o más duros que los nuestros, entonces ¿cuál es la clave?: pues es la altura”, asegura Raúl Meza tajantemente. Nosotros arrancamos desde 1.600 metros de altura, desde la montaña, a subir más montaña. Este factor adapta y prepara mucho más a nuestros ciclistas, que a diferencia de los europeos, inician casi sobre el nivel del mar. Nuestra geografía y altura hacen que los escarabajos colombianos sean más ligeros, menudos y combativos; es por esto que donde ellos, los del viejo continente, terminan la montaña, nosotros, los arrieros, apenas la estamos comenzando.

 Glosario:

Puerto de montaña: es una ruta vial o paso para cruzar una montaña o cualquier clase de sistema montañoso.

Porcentaje de inclinación: es la inclinación que posee una vía o carretera expresado en porcentajes. Por ejemplo, un porcentaje del 20% significa que se asciende 20 metros en un trayecto de 100 metros horizontales.

Pendiente máxima: es el máximo porcentaje de inclinación en un tramo de un recorrido vial.

Pendiente media: es el resultado promediado de todos los porcentajes de inclinación de una cuesta. 

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