20 años de bipolaridad

Los siguientes párrafos son una simplemente retrospectiva de sucesos colegiales, de momentos banales pero a la misma vez tan sublimes que hacen de esta amistad, un periodo hedonista que espero se prolongue hasta los atardeceres de nuestras vidas. Gracias, Maldito “De Jong”.

Por: Pablo Rios González

El Lolo:

No he estado yo con vos a lo largo de los 20 pero sí te conozco desde que teníamos más o menos 15. Este último cuarto de vida de los dos me ha hecho descubrir un parcero que a pesar de cualquier cosa (literalmente, cualquier cosa: creo que la distancia es un factor grande) sigue estando ahí presente ante cualquier eventualidad. Han pasado innumerable montón de momentos: el paso tuyo definitivo del reggaeton a la electrónica, tu efímero rastro en la historia del basket cumbresiano (el “ochito” a la viejas no se me olvida nunca), la patada que te di por la cual seguramente no habrán más López, los “partys”, los conciertos de reggaeton, las ganas tuyas de que yo me comiera a Juliana (esa novia que tuve), el hablado boricua que nunca pudiste dominar (jodio satélite) y la lista que sigue porque es más larga que cualquiera de esas fiestas de electrónica de mierda.

Todos esos momentos a mí no se me olvidan y menos cuando estoy casi que todo el año lejos de esa gente de la cual estuve rodeado mientras sucedía todo eso. Vos me vendiste la idea de irme del país a estudiar Periodismo DEPORTIVO (“qué forro que sos, Román”). Te cagaste cuando te dije que de una. Y por ahí derecho me cagaste a mí también. Garca.

A pesar de esto, tengo que reconocer que sos el único que no me dejaste solo NUNCA desde que me fui. La gente con la que parchaba y hablaba allá -en Medellín- desapareció casi que por completo pero Klöden nunca dejó de estar ahí. Pasaron viejas (perras, si querés), semestres en la U, momentos buenos -otros no tanto- y Lolito nunca abandonó. Es muy chimba, por lo menos para mí, que a pesar de estar lejos podamos seguir compartiendo muchas cosas y hablar de cualquier estupidez.

Así como vos me jodés con Nacional, yo no voy a dejar de repudiar nunca ese “Juan Mary Kundera” que te inventaste. En este momento, te aseguro que no me perdería un solo toque del papá de David Guetta. En el fulbo, a pesar de que yo nunca fui ni siquiera Rambal o Brayan López, vos siempre trataste de resaltarme las cosas buenas cuando los dos sabíamos que no era así. Y mientras yo más te criticaba, vos más me halagabas. Y bueh… sabés cómo soy.

“Yo estaba perfecto y este man me hizo cagar de la risa y juas, me vomité”. Frase típica tuya de tus vomitadas. Sisas, bobo. Aunque lo que sea por verte putear en arameo cuando estabas ebrio. Eso es lo mismo que decir Lolo trasbocando.

“¿Vos me creés un maldito, estúpido ignorante o qué?”. Esa era la respuesta ante cualquier pregunta de si conocías tal jugador de la NBA. El único que no supiste nunca quién era fue “Gámbili”. Bueh, sólo el que se lo inventó sabía quién era.

“Ronaldinho, solo, le gana al Bucaramanga”. Me parece que lo seguís sosteniendo.

“Por favor no me dejes. Yo no te puse cachos. Estoy arrodillado, te lo juro”. Plegaria épica de los recreos en Cumbres. Es un hito en los almuerzos cumbresianos. Bibliografía obligatoria para todo el que quiera estudiar la historia de los descansos en el colegio. Tantas guevonadas de las que me acuerdo por estos días y que me obligan a escribir estas líneas.

No sabés lo mucho que me jode no estar hoy con vos -a pesar de que le cagaste la cabeza al Rimbo con esa música de mierda- dándote trago pa que vomités una vez más en tus 20 años de bipolaridad. Me gustaría ver a “El DJ de República” mezclando una pistica más pero por ahora es imposible. Aunque algo más imposible todavía es que, después de leer este texto, vos me volvás a hablar. Pensalo bien. Te mando un abrazo grande y te deseo un feliz cumpleaños con mucho guaro y putas. Ojalá no sean muchos más los que tengamos que estar alejados.

Atentamente, tu prototipo de crack: Lionel Messi.

Anuncios