Te escribo a ti, querido muchacho que quiere ser DJ

Por: Juan Pablo López

Te escribo impresionado, muchacho de la era del SYNC. Resulta que ahora todos quieren ser el próximo Richie Hawtin, Umek o Chris Liebing, y pocos el siguiente Levon Vincent, Jeff Mills, Dixon o Burial; una lástima. En vista de la gran catalización digital que ahora le abre las puertas a muchos, he resuelto darte unos consejos para que tu ascenso al estrellato se haga más rápido de lo que tú te demoras en sacar o meter un tema sin tacto alguno pero sí con absoluta brutalidad. He pues aquí, una lista que será tu biblia, tu manual a seguir en esta vida de DJ que apremiará tus éxitos como ‘artista’.

1. Es vital que abras cuenta en cuanta red social encuentres. Ruega con mensajes a tu comunidad para que te sigan: ‘Join Me’, ‘Follow me’ pueden funcionar perfectamente ya que el esnobismo de hablar en lenguas foráneas es totalmente permitido y por penetración, quizá sea lo mejor. No pierdas tiempo esmerándote en que te busquen con verdaderos méritos, como increíbles sesiones o tracks futurísticos y diferentes a cualquier cosa normal al tech house genérico lleno de loops comprados que seguro tú haces.

2. Recuerda compartir absolutamente todo en tus redes, pero ojo, solo cosas tuyas, ni se te ocurra que sea algo de otros. Déjales saber a todos lo narcisista que eres; comentarios como “Still Hot’ deben primar en tus post sin importar que el enlace al que diriges es de ya hace varios años.

3. Los charts son muy importantes. Procura en ellos incluir tracks que ni si quiera conozcas, de artistas viejos o temas de corte experimental para que no crean que solo pinchas el top ten de tech house de Beatport.

4. Un cursito de inglés online: Una vez comiences a tener cierto éxito etéreo, es imperativo que tus post sean en inglés, entonces no hagas el oso inventando pretenciosamente que dominas el idioma gringo con incoherencias gramaticales que te arroja el traductor de Google.

5. Se reiterativo con el ‘TIME’, es decir, ese cliché que se hizo popular a nivel mundial con cualquier acción que realices la debes documentar con una foto y subirla de inmediato. Muchos de tus genios ‘colegas’ generan pena ajena con cosas inverosímiles del talante de ‘producing time’, ‘mezclanding time’, ‘record time’… en fin, todos son unos capos.

6. Tienes que ser un muchacho regalado. Jamás cobres por ningún toque, de esta manera, los pseudopromotores verán en ti al mejor DJ de la ciudad y de ahí en adelante, tocarás en cuanto antro y bar de medio pelo con una masiva asistencia de 5 personas (sin contar a tus tías), pero eso sí, pincharás cada fin de semana.

7. Si eres mujer, o pretendes serlo, estás hecho. Nadie crece más rápido en el mundo de los ‘deejays’ como los seres humanos con vagina. En realidad es muy sencillo, aquí tu cuerpo es el que se va a vender, no tu música. Vístete como una maldita suripanta, así el público estará bien pendiente de tus dos ‘platos’. 1574537 fotos después, y ya estarás tocando hasta en tiendas de centros comerciales con gran reputación (San Andresito y así…).

6. Finge que eres un wax lover, un purista. No importa si nunca has tocado un vinilo en tu vida, la cuestión es aparentar.

8. Cuando estés promoviendo tus nuevos tracks, jamás, óigase bien, ¡Jamás! se te olvide poner que tu promo recibió support de ‘Richie Hawtin and many others’.

10. Si tienes facultades destacables y un oído claramente más refinado, sé un pedante, un obstinado. Júntate con amiguitos que comparten tus gustos y egocentrismo. Crea un colectivo, y júrate el más alternativo. Mira a todos por encima del hombro, cree que no hay nadie mejor que tú. Habla muy mal y gózate a espaldas de tus colegas en vez de estar por ahí siendo buen referente para otras personas del medio en pro del desarrollo musical de la ciudad.

Ah y se me olvidaba lo más importante: no te olvides de conectar las unidades al mixer, lo último que queremos es que el mundo sepa lo fake que sos.

@_Hedonista_

Periodismo… ¿Qué es eso?

Por: Juan Pablo López

Menudo cuestionamiento. Quizá sería más difícil hacer una lista con las virtudes de la profesión que en Colombia, tiene la responsabilidad incluso hasta de educar. Pero vamos por partes y seamos cautelosos. La palabra periodismo está siendo sobrevalorada gracias a las nuevas herramientas que en vez de ayudar, han desacreditado la labor, al desafortunado punto que ahora hasta los mismos medios mediocres incitan a que el ciudadano carente de una profesión, practique y ejecute el “periodismo” como si tuviera las aptitudes para ejercer la labor como cual reportería de Gay Talesse. Según los parámetros contemporáneos -pero erróneos-, hacer periodismo es subir un video a YouTube, tomar una foto y colgarla en Facebook, o hacer una “denuncia” vía Twitter; pero a parte que los nuevos periodistas que limitan su labor en una ardua y extensa investigación, en frente del computador y los motores de búsqueda, se le suma el agravante que ahora deben competir con cualquier civil con un dispositivo móvil. Generamos nuestras propias adversidades.

Alguna vez, Tomás Eloy Martínez -Periodista y literato-, afirmó que “La gente ya no compra diarios para informarse, sino para confrontar, entender y analizar”. Y pues no me atrevería a decir que se equivoca, pero sí que me da envidia de saber que en Argentina tienen semejante grado de episteme tan avanzado. En cambio aquí, en Colombia, hay que hacer fuerza y “rezar” para que el pueblo no lo use para madurar aguacates, envolver pesebres, o recoger las heces del perro.

Es así, el periodismo carga con otro peso, y es una especie de deber ético, realizando una transición educativa a mediano o largo plazo para que los pocos periodistas que sí hacen su trabajo diligentemente, preparen al pueblo para que hagan válida la anterior frase de Martínez en Colombia.

Otro gran inconveniente es que la mayoría de los medios se están auto limitando a la labor sosa informativa de escritorio. A parte que quieren vender a costa del amarillismo y el sensacionalismo, y no apunta de buena redacción e investigación que es como debería ser,  el periodismo colombiano es bien lagarto. Condicionan su criterio y opinión público dependiendo de las empresas que pauten en el medio. La ideología la delimitan, la independencia es efímera.

En el periodismo deportivo los empresarios le pagan a los periodistas para que hablen de uno u otro jugador; en el periodismo de moda deben hablar bien de las marcas que les prestan la ropa para realizar sus editoriales; y en el periodismo político no se cumple una de las funciones, que en lo personal, pienso que es la más imprescindible, y es que el periodismo debe ser el contrapeso del poder.

Ahora, serviré a concluir estos párrafos con la situación que quizá está terminando de aniquilar al periodismo de antaño, y es la no adaptación y en especial, la no aceptación al ámbito digital.

El fundamentalismo es uno de los males más ominosos de la humanidad, te da un sentido monofónico de la vida, a tal punto que inconscientemente, sesgas la información que recibes a diario. Y eso es lo que pasa con los periodistas “vieja guardia”, amantes y puristas tradicionalistas. Niegan la importancia del periodismo digital, lo miran por encima del hombro y no aceptan la evolución del ejercicio. Yo incluso me atrevería a afirmar -insolentemente- que el periodismo ya no existe más en su versión o forma original. Ahora somos unos generadores de contenidos con una cantidad de recursos multimedia sustanciosa, eso sí, conservando la rigurosidad periodística en investigación, reportería y corroboración de fuentes… todo continúa y sigue siendo vital para destacarse en el rubro, pero no aceptar la trascendencia de la web 2.0 y el periodismo, es como negar la capacidad retórica y demagógica de Goebbels que catalizó la ideología nacionalsocialista.

Son esos entonces los inconvenientes que a mi parecer, complican el ejercicio periodístico en nuestro país y gran parte del mundo, sólo queda rogar para que los que más lean periódicos en Colombia, no sean los aguacates, pesebres y las flores.