Con sincero odio y envidia

Por: Juan Pablo López

Yo ya lo detesto. Para los que no lo conocen, ese buen “muchacho” es el alemán Mario Götze. Centrocampista, con una altura de 185cm y un peso de 64kg, es jugador del Borussia Dortmund y de la Selección teutona.

Esta semana trascendieron particulares fotografías de él y su novia veraneando nada más y nada menos que en la afrodisíaca y sublime isla de Ibiza. Por ahora, no habría nada de malo en que este niño que es menor que yo  (nació el 03/06/1992 (20) por eso lo odio más), tome unas merecidas vacaciones en las Baleares. Lo que me emputa a mí, es ver lo exageradamente bueno que está pasando. En el día la moja y en la noche la descose en las mejores fiestas de electrónica con los 100 Dj’s número 1 del mundo que hay.

Los medios dijeron que la mujer con la que compartía es su novia, yo discrepo; seguro que apenas es una canterana a la cual le está dando la oportunidad de debutar. Y aún así, probando y rotando mujeres con mucha frecuencia, Mario Götze tiene el descaro de izarnos la bandera alemana en nuestra cara. Desgraciado.

Esta promesa bávara con aire de rockstar, que a sus 20 ya puede darse lujos y excentricidades de millonarios (de hecho ya lo es), no le importó exhibirse ante los lentes de los paparazzis que sólo enfocaban y capturaban el estiramiento previo antes de que comenzara el partido entre él y esa monita que está más buena que un costal de gomitas rojas.

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