Me enamoré

Por: Juan Pablo López

Ya he criticado mucho al periodismo, estoy mordiendo la mano de lo que supuestamente me dará de comer. En las ediciones pasadas del Periódico Contexto, desenfundé una insolencia camuflada por inconformidades y quizá hasta odios sobre cómo se está ejerciendo la labor periodística en Colombia, pero ya no más. Es hora de darle paso al amor, a la seducción, al deseo afrodisiaco que produce éste, el cuarto poder.

Decía que me había enamorado. Sucedió hace poco, la había conocido hace unos cuatro  años atrás. Me habían hablado muy bien de ella, pero al conocerla más a fondo fui conociendo verdades que me llenaban la boca de sinsabores, de desencantos; tal y como pasa con el amor por una mujer hermosa pero que tiene un coeficiente intelectual inferior a 80.

Y es lo normal, nada en la vida es perfecto. Esa sensación de plenitud siempre es pasajera, la felicidad completa no existe. Le di otra oportunidad, pero creo que esta vez ella fue la que hizo las labores de cortejo y lo logró, me conquistó y ahora… heme aquí tenido en la cama, entregado a ella, redactándole mis más profundos odios y amores.

Quizá estoy un poco jodido. Eso dicen de las personas cuando están enamoradas y llegan a un punto de no retorno. Creo que yo ya pasé por ese punto, mierda. El asunto es que tampoco me importa qué tan mal hablen de él, o bueno, mejor cámbienle el género para no generar suspicacias por mi inclinación sexual. Explicaba que no me importa que lancen calumnias e injurias contra esta deliciosa profesión. De hecho es en parte deuda nuestra cambiarle la percepción a esa gente que no es capaz de ver el mundo más allá de sus narices (que es como casi todo el mundo lastimosamente). Tampoco me importa que no sea ostentosa, ella me brinda mucha variedad y hedonismo. Un día puedo estar con una haciendo reportería de inmersión, mañana puedo estar escribiendo una columna como esta, pasado mañana… quién sabe con qué ‘ricura’ estaré. El periodismo definitivamente es la poligamia de las letras.

 Espero me entiendan y justifiquen así sea un poco, es que, ¿cómo no enamorarse de una profesión que te regala una visión completa y objetiva del mundo? ¿cómo no sucumbir ante las curvas de la investigación, análisis y la opinión? ¿cómo negarle un beso o caricia a la oportunidad de decir la verdad? ¿cómo no querer ser el contrapeso del poder en esta sociedad injusta y oligarca? Lo siento, pero creo que a esta tentación, solo se le puede huir cayendo en ella.

Con sincero odio y envidia

Por: Juan Pablo López

Yo ya lo detesto. Para los que no lo conocen, ese buen “muchacho” es el alemán Mario Götze. Centrocampista, con una altura de 185cm y un peso de 64kg, es jugador del Borussia Dortmund y de la Selección teutona.

Esta semana trascendieron particulares fotografías de él y su novia veraneando nada más y nada menos que en la afrodisíaca y sublime isla de Ibiza. Por ahora, no habría nada de malo en que este niño que es menor que yo  (nació el 03/06/1992 (20) por eso lo odio más), tome unas merecidas vacaciones en las Baleares. Lo que me emputa a mí, es ver lo exageradamente bueno que está pasando. En el día la moja y en la noche la descose en las mejores fiestas de electrónica con los 100 Dj’s número 1 del mundo que hay.

Los medios dijeron que la mujer con la que compartía es su novia, yo discrepo; seguro que apenas es una canterana a la cual le está dando la oportunidad de debutar. Y aún así, probando y rotando mujeres con mucha frecuencia, Mario Götze tiene el descaro de izarnos la bandera alemana en nuestra cara. Desgraciado.

Esta promesa bávara con aire de rockstar, que a sus 20 ya puede darse lujos y excentricidades de millonarios (de hecho ya lo es), no le importó exhibirse ante los lentes de los paparazzis que sólo enfocaban y capturaban el estiramiento previo antes de que comenzara el partido entre él y esa monita que está más buena que un costal de gomitas rojas.

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Una mujer celosa siempre tiene la razón

Por: Juan Pablo López

Acéptenlo. Nos da pánico y terror el sólo hecho de saber que se la están oliendo. Independientemente si las sospechas que las mujeres se hacen son verdad o mentira gracias al nefasto sexto sentido femenino -que más bien debería ser un sexo sentido-, al hombre promedio lo empieza a embargar un sentimiento de culpa, posterior a un inexplicable problema repentino de dicción y modulación al tener que dar esa explicación -eufemismo de mentira- al ser que alguna vez le dijimos uno de los más grandes defectos de fábrica de la creación del Señor que derivó en la mayor inconsistencia de la humanidad, y es ese: “Te amo, bebé”.

Y eso es lo jodido de esto, por eso es razonable que las mujeres se vuelvan unas dementes cuando la desconfianza e inseguridad se convierten en el catalizador de un show de celos monumental. Sabemos que tienen derecho a quejarse y ese es el motivo por el cual justificamos semejante hecho vandálico. Comienzan con preguntas sutiles como “¿Quién es ella?” y sin darnos cuenta terminan pidiendo las claves de Facebook, erradicación de cualquier regalo dado por una ex y hasta los pasados judiciales de cualquier mujer que se atrevió -borracha- a besarnos alguna vez.

Es aquí donde la falta de confianza, la inseguridad y las cagadas que hayamos hecho en el pasado, son los auspiciadores oficiales de un principio de “stalkeo” épico. De ahí en adelante deberá ser de carácter urgente que borren todas sus conversaciones en el chat de Facebook, Messenger y hasta menciones en Twitter con cualquier prospecto que pueda llegar a poner en peligro la seguridad mental de su pareja. Tendrán que librar una batalla apoteósica con sus ojos en cualquier centro comercial ante la pasarela inminente de cualquier MILF, colegiala con gafas de hipster, o su determinado prototipo de mujer preferida; y también ni se les ocurra dejar el celular en casa de su novia, crush, encarrete, dinámica, o como carajos llamen ustedes a su “relación”. Es preferible subir al último piso del edifico Coltejer y saltar al vacío tranquilamente con la sensación del deber cumplido, es decir, de no tener que dar o inventar una explicación de ciertos mensajes o llamadas a horas impertinentes a vaginas que no les corresponden.

Ahora seamos eruditos y  aburridos por un momento. Afirma la psicología que los celos tienen origen desde las primeras civilizaciones, y aseguran que este fenómeno es uno de los grandes gestores de la monogamia y de la fidelidad en las relaciones a lo largo de la historia. Pues a mí la anterior hipótesis me parece una falacia. Nosotros llegamos a este mundo para luchar una batalla constante en contra de ese instinto humano -animal- de ser bígamos por naturaleza; o en palabras más coloquiales: querer estar metiendo el “turpial” en cuanto “chéchere” se nos pasa en frente. Sigue leyendo

El MAMM para Dummies

Una mona sublime me preguntó que si el nombre de esta obra era “eso en 4 no se ve”

Empalizada/ 2000/ Óleo sobre tela/ 150cm x 150cm Credi-Foto: MAMM

Por: Juan Pablo López

Para los que no saben, el MAMM es el Museo de Arte Moderno de Medellín, un espacio donde se trata de mostrar diversos tipos de manifestaciones artísticas y culturales, no para un público objetivo, sino para que una variedad del mismo, disfrute de las sorpresas que el MAMM tiene para cada individuo que visita el museo.

Repasando su historia, el Museo de Arte Moderno de Medellín fue fundado en 1978 por un grupo de la “generación urbana” con un objetivo claro, y era precisamente el nacimiento e interés del público nacional e internacional por el arte moderno y contemporáneo. Inicialmente se ubicó en el sector Carlos E. Restrepo, pero en el 2009 el museo se trasladó a Ciudad del Río, -zona que alberga al MAMM desde entonces- renovando los aires de este espacio cultural contemporáneo.

En el MAMM el usuario, -o usted querido lector- se encontrará no sólo con exposiciones artísticas temporales, si no que también tendrá la oportunidad de recrear y despertar su pasión cultural con variados cursos de diferentes disciplinas, con talleres, charlas, cinema, laboratorios referentes a los temas que propone el MAMM, e incluso cuenta con un espacio para eventos de culinaria.

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Todas las descripciones anteriores parecerían destellos de publicidad altamente pagada por el mismo MAMM, pero la verdad es que el objetivo primario de estos párrafos y lo que importa en realidad, es si al público dummie” de la ciudad, le interesan las propuestas de arte contemporáneo que sugiere y expone el museo que reposa en la nueva mega urbe de Ciudad del Río.

Por estos días (del 23 de noviembre del 2011, al 4 de marzo del 2012), la exposición de Beatriz González “La comedia y la tragedia. Retrospectiva 1948 – 2010” milita en los terrenos del MAMM, y su misión es que el público en la máxima expresión de la diversidad, se empape de la mirada retrospectiva sobre unos ejes temáticos. Pero quién mejor que el mismo website del MAMM para que nos explique, a nosotros los “dummies” del arte, en qué consiste la obra de esta artista colombiana a la cual el museo también le quiso rendir tributo: Sigue leyendo